3 ejercicios de escritura terapéutica para mejorar la autoestima y algunos consejos útiles.

Hoy más que nunca, cada vez más personas tienen una baja autoestima. Hay muchos factores que bajan notablemente la autoestima de la gente, entre ellos, el entorno en el que se creció o las personas de las que nos rodeamos. El fardo de una baja autoestima es tan pesado que algunos se sienten aplastados y sobrepasados por la vida.
De hecho, muchas personas caen en una fuerte depresión o incluso, tristemente, se quitan la vida. El aumento de los suicidios, sobre todo en los jóvenes, creció drásticamente. Lamentablemente esta es la triste realidad en la que hoy vivimos, pero la buena noticia es que se puede mejorar la autoestima poco a poco y vivir una vida más serena.
Como mencioné en la sección Quién soy de este blog, no soy psicólogo y no tengo ningún título relacionado con la psicología; eso no quita la capacidad innata de todos nosotros para observar a las personas y la situación mundial, y poder deducir que mucha gente sufre a causa de una baja autoestima. Mis artículos son pura experiencia personal, por lo tanto hablo de eventos y situaciones que viví en primera persona. Tómalos como pensamientos y opiniones personales.
En mi caso, mi autoestima es muy equilibrada, pero con extrema sinceridad puedo decirte que no siempre fue así. Gracias a algunos ejercicios y sugerencias que puse en práctica con los años, encontré un verdadero equilibrio. Antes de adentrarnos en el artículo, quiero responderte brevemente a la pregunta de la que Google está repleto de respuestas:
¿Qué es la autoestima?
Tener una buena autoestima, a mi parecer, significa al menos estas tres cosas:
- Admitir con tranquilidad los propios errores sabiendo que esto no nos descalifica como personas.
- Saber reconocer los propios puntos fuertes de manera equilibrada y honesta.
- Tener el deseo de mejorarse en muchos aspectos de la vida.
Te repito, este es mi punto de vista, pero en buena parte la mayoría de los psicólogos van a estar de acuerdo. Podría agregar que la autoestima es también la suma de lo que pensamos de nosotros mismos de manera clara y honesta. Esto podría incluir el valor que nos damos como personas. Por este motivo se dice: auto-estima, que literalmente significa estimar o darse un precio. ¡Un verdadero valor!
Obviamente, en lo que a mí respecta, la autoestima no es sentirse mejor que los demás, vivir en función de los éxitos en el trabajo o de la posición social, ni mucho menos tener seguidores en las redes sociales. Pero vayamos a lo práctico y veamos qué podemos hacer para aumentar la autoestima. Es más, ¿sabés qué?, te voy a contar qué hice yo para tener una mejor autoestima y cómo esto me dio tantos beneficios en la vida.
¿Estás listo? ¡Arrancamos!
3 ejercicios de escritura terapéutica para mejorar la autoestima
Si seguís este blog, sabrás que la escritura de un diario siempre mi acompañó además de apasionarme. La descubrimiento de uno mismo es la clave de la felicidad si querés mejorarte cada día. ¡Y eso es lo que siempre quise!
Releyendo algunos de mis cuadernos y diarios, me di cuenta de que yo también me encontré en varias fases de la vida. ¡Como todo el mundo, al fin y al cabo! Esa donde tenía muchísima autoestima y esa donde no tenía tanta. Hay que decir que, por tendencia de mi carácter, soy una persona que se pone feliz con poco y soy muy positivo. Para mí todo tiene solución; eso no quita los momentos de desánimo o de rabia hacia el mundo entero.
¿Pero qué hice para mejorar mi autoestima? En mi cuadernos siempre encontré estas cosas en común:
1. Siempre reconocí y trabajé en mis puntos débiles
Una de las cosas más difíciles del ser humano es mirarse al «espejo» y reconocer los propios defectos. Cuando notaba que algo no andaba bien, ¡jamás negué la evidencia! ¿Qué hacía para entenderlo? Escribía detalladamente la situación en la que me encontraba, las cosas que no me habían gustado de cómo me las habían dicho y los sentimientos que sentía.
Después, honestamente me preguntaba: pero si quiero crecer, ¿qué tengo que hacer? Entonces empezaba a escribir todas las cosas que podía hacer yo, sin esperar nada de los demás. Al fin y al cabo, se trataba de mi autoestima, no de la de los otros, así que me ponía y escribía todas las cosas que podía mejorar.
Con el tiempo me di cuenta de que muchas de esas personas que me juzgaban o creían ser mejores solo porque habían tenido un entorno más favorable que el mío, hoy en día siguen estancadas en sus convicciones. Convencidos de que su familia es la mejor del mundo, su dialecto o cultura es la más linda que existe y que todos los demás no son como ellos. Justo gracias a ellos entendí lo contrario de lo que significa una VERDADERA autoestima.
2. Siempre reconocí y trabajé en mis puntos fuertes
Todos nosotros tenemos puntos débiles, pero también puntos fuertes. En mi caso, por ejemplo, siempre amé pedir consejos a personas que considero maduras. Todavía hoy lo hago y esto me ayudó un montón a crecer. No siempre los consejos me fueron dados de forma amistosa o con dulzura, pero cultivé el hábito de volver a escribirlos.
El ejercicio que hacía era este: escribía en primer lugar si el consejo era correcto y útil. Una vez anotado, le daba un valor práctico. Después escribía cómo podía aplicarlo en mi vida. No me concentraba tanto en el cómo me lo habían dado, aunque seguido no respondía del todo bien a esos consejos. El caso es que todo esto me permitió cultivar cualidades muy útiles en mi vida, como por ejemplo la humildad y la paciencia.
Entre varias cosas, aprendí a dar consejos a mis amigos de forma amistosa y dulce, respetando su dignidad y autoestima. A algunos les encanta dar consejos pero no recibirlos; es más, se ofenden y esto es porque su orgullo mató por completo su autoestima; si la tuvieran, serían equilibrados. Les agradezco también por esto: hacer lo contrario me salvó la vida.
3. Siempre encontré la fuerza para procesar las emociones
Las emociones, aunque tienen su propia identidad, seguido las confundimos con lo que realmente son. Probablemente sea una de las cosas más difíciles de hacer, porque cuando somos presa de las emociones, todo se vuelve más difícil. Incluso las elecciones más banales se complican.
Recuerdo haber confundido seguido la rabia con el miedo y gracias a la escritura —que después resultó ser terapéutica— entendí cada vez más la diferencia entre estas dos emociones. El consejo que puedo darte es este: describí las emociones que sentís hasta que entiendas de qué se trata realmente.
Créeme, puede hacer la diferencia en varios aspectos de tu vida. Por ejemplo, el enfoque que tenés hacia las personas puede cambiar. O las reacciones ante las provocaciones o los obstáculos que se presentan día a día. Escribir te puede ayudar a definir bien quién sos y quién te gustaría ser. Más importante aún, ¡escribir te ayuda a entender quién deberías ser! Sí, es así: en algunos casos deberíamos ser, en lugar de simplemente dejarse llevar por lo que somos.
En este artículo, que te dejo acá, profundizo en la importancia de procesar las emociones y cómo hacerlo.
Pero ahora me gustaría responder a una pregunta, no del todo obvia: ¿Por qué es importante mejorar la autoestima?
Una buena autoestima te permite vivir de la mejor manera tu vida a pesar de todas las dificultades de cada día. Aprender a conocer tus límites te ayuda a adquirir una fuerte conciencia y confianza en vos mismo. Esto te va a permitir encarar cada día con equilibrio.
Tener una buena autoestima te va a ayudar a tratar a los demás con respeto, porque el respeto hacia los otros nace del respeto hacia uno mismo. Una persona que tiene autoestima cree que sus pensamientos, ideas y valores son tan importantes como los de los demás. Tener autoestima significa estar a gusto con uno mismo, sabiendo que algún defecto no necesariamente te convierte en una persona inútil y no querida por nadie.
Mejorar la autoestima es importante porque es un proceso que, si se trabaja bien, va a durar para siempre. Por otro lado, descuidar la autoestima significaría desperdiciar todos los días oportunidades para vivir bien con vos mismo y con las personas que amás. Cuanto más la descuides, más podrías pagar las consecuencias y, lamentablemente, quienes están cerca tuyo también sufrirían muchísimo.
Estoy seguro de que no es eso lo que querés. Así que, si nunca lo hiciste, por qué no intentarlo: ¡escribí un poco, no te cuesta nada!
Si de plano no sabés por dónde empezar, descargá mi guía gratuita: ¡10 razones por las que deberías empezar a escribir! También podés leer este artículo: ¡7 ideas para empezar a escribir un diario en 2024! Mientras tanto, te mando un abrazo y ¡nos vemos en el próximo artículo!
Dome Ghost/Copywriter & Blogger